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Una fotografía

Una fotografía periodística, en el momento oportuno y con instinto informativo concentró la tragedia humana de los niños migrantes en una mirada y unas lágrimas. El notición gráfico habló más que millones de palabras que en esos días colmaban portadas y numerosas páginas interiores en diarios internacionales, así como en espacios televisivos. Aquel documento con la niña, la madre y el agente de la Migra tuvo un complemento universal en una polémica portada de la revista Time, en la que una composición fotográfica presenta aquella mirada y lágrimas de la gigantesca y diminuta figura de Yanela frente al gigantón de verdad, Trump, con los ojos que miran, pero no reveladores porque el poder endurece.

Gerardo Diego, poeta español de la Generación del 27, dedicó bellas poesías a los niños y en uno de ellos cuestiona: “Estos niños que nos miran, cuando nos miran ¿qué ven?”.

Aunque la niña de Puerto Cortés, se comprobó después que no fue separada de su madre como ocurrió con más de 2,300 infantes en las últimas semanas, su foto llorando representó la crueldad y lo inhumano de la política fronteriza bautizada por Trump como “tolerancia cero”. .

Como hemos señalado reiteradamente, el problema migratorio es sumamente complejo, puesto que los padres tienen la obligación de velar por la seguridad de sus hijos y no buscar en ellos protección para ablandar, en caso de ser necesario, a los agentes de la Migra, lo cual nunca habrá de ser justificación, ni siquiera explicación, para acciones inhumanas como las realizadas en los últimos meses por la administración Trump.

El discurso duro no ha desaparecido, pero la separación forzosa queda fuera de la agenda de la Seguridad Nacional, y quizá la tolerancia cero se convierta en intolerancia relativa en manos de jueces y no de Policía.

e_SDLqEstoy ordenando... que trabajen para mantener juntas a las familias de inmigrantes ilegales y reunir esos grupos que antes estaban separados”. La extorsión sobre la inocencia no debiera ser nunca arma y sí reactivo fulminante en la sociedad para condenar a quienes atenten contra los sentimientos y lazos familiares.

Aunque no ha faltado una voz, muy cercana al Presidente, para expresar que no “pediremos disculpas”, lo importante es que han rectificado y restablecido un derecho humano fundamental, los niños con sus familias.

La pequeña Yanela Denise y miles de niños más, con el respaldo internacional, doblegaron a la persona más poderosa del mundo y aniquilaron su tolerancia cero.